Mi Historia

Quién
Soy

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Soy Marian, y mi misión es guiarte a través de las crisis de la vida hacia tu propio camino de autoconocimiento y propósito.

Mi trabajo no nace de la teoría, sino de una resiliencia forjada en el
quiebre.

«Mi camino es la prueba de que, incluso después de los golpes más duros, la transformación es posible.»

Todo nace a partir de la pérdida de mi hermana mayor. Ese fue mi gran quiebre emocional. A partir de ese evento, sentí una profunda crisis existencial y una pérdida de foco en mi vida, al punto de abandonar mis estudios en el último año de carrera.

Me sentía en un laberinto sin salida, en piloto automático.

Cuando recién había empezado a levantar cabeza y terminé mis estudios, a comprender y aceptar su partida, llegó otro golpe. Tres años más tarde, perdí mi casa, mi trabajo y mi pareja.

Para entonces, ya había llegado el Coaching a mi vida. Esta carrera me ayudó a resignificar todo mi camino. Con ello, comencé a hacerme las preguntas correctas. La partida de mi hermana cobró sentido y se volvió mi maestra de vida.

Luego, llegó para mí «La Bendita Pandemia», que, en retrospectiva, me abrió un portal hacia mi interior. Me entregué totalmente al aprendizaje, leyendo e investigando, completamente dispuesta a cambiar mi realidad.

Entre el proceso personal y la culminación de la formación de Coaching, comenzó a gestarse el cambio más grande de mi vida, el que materializa todo mi aprendizaje y camino: La Emigración.

Con la idea de pensar fuera de la caja y hacer las preguntas que mi alma necesitaba, me pregunté: «¿Qué es lo que siempre quise hacer y no me animaba por miedo o porque no lo veía posible?», y «¿Qué otras alternativas tengo que no sean las mismas de siempre?».

Empecé a indagar en distintas disciplinas de autoconocimiento (Biodescodificación, Registros Akáshicos, Reiki, Tarot, Chamanismo…), siguiendo la resonancia, aunque la conexión más profunda que he logrado ha sido con Dios.

En 2021, aún en tiempo de pandemia, cuando el mundo entero estaba en incertidumbre, decidí dejar mi país y me mudé a España. El proceso migratorio fue una gran aventura, pero también una prueba de fuego.

Por una desafortunada situación, quedé en la calle sin saber dónde ir y sin conocer a nadie, lo que me llevó a un centro de acogida durante cuatro meses.

Esta fue la mayor y la mejor experiencia que tuvieron mi vida y mi alma. Aquí puse a prueba todo lo aprendido en las disciplinas, libros y estudios. Le di la estocada final a mi ego para silenciarlo y permitir que surja mi ser desde lo más profundo de mi corazón. Ahí me di cuenta de que todo tuvo su razón de ser y todo comenzó a cobrar sentido.

Todo este proceso me preparó para poder acompañar a las personas que se encuentran en ese mismo proceso de: Pérdida de foco. No encontrar un propósito claro en su vida. Deseo de entender sus emociones y trabajar en su autoconocimiento. comenzó a cobrar sentido.

Mi camino es la prueba de que, incluso después de los golpes más duros, la transformación es posible para mejorar la vida en todas las áreas que deseen.